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Angus Uruguay avanza en un programa de certificación del potencial carnicero desde la cría

La reciente participación de la delegación uruguaya en el American Angus dejó aprendizajes y vínculos que la Sociedad de Criadores de Aberdeen Angus del Uruguay busca trasladar al desarrollo local. Así lo explicó Diego Oribe, presidente de la Comisión de Carne Angus, al referirse a los intercambios mantenidos con los responsables del Certified Angus Beef (CAB), programa de referencia mundial en la valorización de la carne Angus.

“Venimos trabajando un vínculo con el Certified Angus Beef desde hace cuatro o cinco años. Ya hay un conocimiento personal con su presidente y con algunos de los principales cargos del programa”, comentó Oribe, agregando que el interés de la Sociedad se centra en “seguir aprendiendo de un esquema muy exitoso, aunque con particularidades que no siempre son aplicables a Uruguay”.

El dirigente recordó que el CAB se apoya fuertemente en el mercado interno estadounidense, donde la marca tiene desarrollo y posicionamiento. “Ellos trabajan la marca de manera local. Nosotros certificamos mucho para la exportación, y trabajar una marca para el exterior no es sencillo, requiere mucha inversión”, sostuvo.

Más allá de esas diferencias estructurales, el foco de Angus Uruguay está puesto en adaptar al país una lógica de cadena de valor que inicie desde la cría. “El objetivo es ir hacia atrás y generar programas que empiecen a identificar esos ganados que tienen buena información de carcasa, certificarlos y construir, desde el campo hacia adelante una cadena de valor en ese sentido”, explicó.

La idea, dijo Oribe, es avanzar gradualmente, en una versión adecuada a la realidad local. “Principalmente identificando aquellos predios que invierten en reproductores mejoradores de información de carcasa. De a poco, que esos animales salgan identificados al mercado, que el mercado los vaya valorizando, y que el industrial también vea el resultado en el gancho. Con los años, cada predio podrá ir mejorando esas características y certificarlas de alguna manera”, expresó.

En Uruguay, las tres características más directamente vinculadas a la calidad de carcasa que medirá Angus Uruguay son área de ojo de bife, marmoreo (marbling) y espesor de grasa subcutánea. “La idea es que predios que invierten en genética mejoradora para esas características puedan empezar a ser certificados. Las tropas que salgan de esos predios llevarían un sello distintivo que no se mediría animal por animal, sino que representaría una cadena de valor: este predio invierte en genética mejoradora. Y cuando salga a la venta un lote de terneros o novillos, quien compre sabe que esos animales vienen de un establecimiento que apuesta al mejoramiento”, detalló.

La instrumentación del programa requiere, según Oribe, una fuerte tarea de extensión por parte de la Sociedad. “Hay que trabajar con la comunicación propia y también con los actores del mercado, como las pantallas y los escritorios rurales, que son los que mueven muchos de estos ganados. Está bueno promover este agregado de valor”, señaló.

Oribe subrayó que se trata aún de un proceso conceptual, en etapa de desarrollo. “La idea es generar programas que agreguen valor a los ganados comerciales y que al final de la cadena puedan mostrar el potencial sobre el cual el criador viene invirtiendo”, dijo.

Consultado sobre el rol de la industria, Oribe indicó que ya existen señales de mercado que reconocen esa diferenciación. “Sacás una ternerada buena en una pantalla y el mercado hoy ya te paga un sobreprecio. A veces no está establecido públicamente, pero los corrales que tienen todo evaluado y reciben ganados buenos están dispuestos a pagar unos centavos más. Creemos que el propio mercado va a terminar reconociendo ese plus de valor que se genera”, afirmó.

Desde la Comisión de Carne Angus, el trabajo se orienta a consolidar la estrategia desde la base productiva. “Apuntamos a trabajarlo desde el campo hacia la industria, no dentro de la industria. Hoy hay muchas empresas que certifican marbling y calidad en planta, y nosotros no podemos competir ahí. Donde sí podemos hacerlo es en el campo, porque tenemos los criadores, los socios, y la Sociedad conoce el terreno y tiene llegada”, explicó Oribe.

El dirigente destacó que el objetivo no es replicar el modelo estadounidense, sino aprender y adaptar. “Vamos a Estados Unidos a hacer vínculos, aprendemos y vemos qué cosas podemos trasladar a nuestra realidad, porque son distintas. En lo trasladable están programas como este, que buscan empezar a certificar el potencial carnicero de los animales desde la cría, desde la ternerada hacia adelante”, concluyó.