
El presidente de Angus Uruguay, Juan Pablo Pérez Frontini, participó nuevamente del Angus Convention, siendo su tercera participación consecutiva y, más allá de los contenidos técnicos, resaltó el fortalecimiento de los vínculos institucionales y el aprendizaje conjunto con las organizaciones más desarrolladas del rubro.
“Hace tres años que participamos y en los tres me ha tocado estar”, comenzó señalando Pérez Frontini. “Lo que más me deja es el refuerzo de vínculos. Hoy estamos a una llamada del CEO de la American Angus, Mark McCully, y de los dos CEO del Certified Angus Beef (CAB), John Stika, y del American International Genetics (AIG), Kelli Retallick. Nos tienen presentes, estamos trabajando juntos algunas cosas. Ellos tienen experiencia por más tiempo, más volumen, más poderío económico, y nosotros aprovechamos esa experiencia, pero nos valoran mucho”, subrayó.
Frontini destacó que no son tantas las sociedades de criadores en el mundo con programas fuertes tanto de genética como de carne. “Habrá cinco, seis o siete. Uruguay es una de ellas. Está Australia, está Argentina, y después en Europa hay muchas sociedades que ni siquiera manejan EPD. Se juntan, crían, tienen su libro de registro, pero no tienen esa mirada comercial ni herramientas de selección. Nosotros, aunque somos una Sociedad de Criadores, hoy atacamos toda la cadena, desde el criador hasta la góndola”, explicó.
Esa visión integral, que vincula la genética con la industria y el consumidor, es una línea de trabajo que comparten con la American Angus. “También estuvimos con el presidente de la American Angus, Jonathan Perry, que sabe que estamos trabajando con ellos en el tema genético, a ver si podemos empezar a incorporar alguna característica de las que ellos tienen y miden desde hace tiempo, siempre con respaldo científico del INIA y de nuestra genetista, que justamente ahora está en Estados Unidos. Acabamos de gestionar una pasantía de una semana con el equipo de genética de la American Angus, lo cual es muy importante para ella y para nosotros”, destacó.
Consultado sobre la mirada global del desarrollo de la raza, Pérez Frontini señaló que el crecimiento del Angus en el mundo es evidente, pero también diverso. “El 80% de la carne Angus de Estados Unidos está certificada por la American Angus y bajo su marca. Angus crece, pero no todo es el mismo Angus. Cuando las cosas son chicas, todo suma, pero cuando el sistema madura, hay que subir la vara. Hoy, para que un animal tenga SA, tenés que demostrar que se incorporó genética de pedigree en los toros. Esa levantada de vara pasa en todo el mundo, y va de la mano de la información genética”.
Para el presidente de Angus Uruguay, la genética informada es clave para agregar valor y dar previsibilidad a la cadena. “Puedo ir hacia características de carcasa, maternales, o lo que quiera el criador, pero lo importante es que esté medido. Hoy hay muchísimo negro en el país, negro por absorción, pero Angus con genética informada hay, aunque no tanto. Hay que diferenciarlos y generar herramientas para hacerlo”, sostuvo.
En esa línea mencionó la necesidad de avanzar en programas de certificación y trazabilidad genética a nivel comercial. “Ellos tienen el Angus Link, donde comercializan sus terneros bajo su sello cuando los productores vienen invirtiendo en toros desde hace años. Nosotros también estamos tratando de generar esa información y esa certificación para los predios comerciales que invierten en genética”, comentó.
Allí subrayó que este trabajo apunta, en última instancia, a un consumidor más informado y exigente, pero también a una cadena más sólida. “El consumidor demanda todo, sin duda, pero también se trata de que le vaya bien a toda la cadena. La American Angus tiene una mirada de cadena envidiable. Nosotros seguimos trabajando para que los frigoríficos no sean los malos, los intermediarios no sean los malos, y los criadores no sean los ineficientes. Hay que entender que si al que está delante o detrás no le va bien, difícilmente a uno le vaya bien en el largo plazo”, remarcó.
“Que la herramienta esté, después el criador la elegirá o no, y el frigorífico la elegirá o no dependiendo de sus mercados, pero por lo menos que tengan la información. Si todos tenemos información y herramientas, a la larga nos va a ir bien a todos”, agregó.
Pérez Frontini insistió en la necesidad de avanzar en la tipificación por marbling y en nuevos sistemas de valoración de la carne. “Seguimos traccionando para que este sistema de tipificación semi obsoleto empiece a incorporar nuevos parámetros. Por ejemplo, Las Moras hizo toda su cuota con marbling objetivo, con medición de carcasa. Y los industriales que vinieron de Anuga te dicen: ‘Ya no queremos más ni 210 ni 100 días; queremos determinado grado de marbling para arriba, te lo pago tanto, y si es para abajo vale otra plata’. Eso hay que escucharlo, son señales de mercado”.
En su análisis, ese cambio puede marcar un antes y un después en la cadena cárnica uruguaya. “Cuando Estados Unidos empezó a pagar por marbling, hizo un cambio impresionante en su matriz de ganado de faena, apuntó a la calidad y se posicionó en otro lugar. Ojalá esto sea la punta de lanza de un cambio importante. Nosotros seguimos empujando para eso. Trabajar como cadena, escuchar al mercado y generar información es fundamental para el negocio de todos”, concluyó.