
La Gira Angus 2026 continuó con la visita a cabaña La Cruz, mostrando un sistema donde la selección genética se combina con criterios de funcionalidad, fertilidad y adaptación al campo natural.
Ubicado sobre 393 hectáreas propias, con un índice Coneat promedio de 98,5, el establecimiento de la familia Ortíz desarrolla un rodeo Angus construido a partir de más de tres décadas de selección. El objetivo ha sido formar animales moderados, fértiles y longevos, capaces de producir en condiciones pastoriles con mínima intervención.
Actualmente el 95% de las vaquillonas de reposición son clasificadas como Selección Angus. Dentro de ese grupo se retiene el 10% al 15% superior para reposición de la cabaña, priorizando biotipo, tamaño moderado, corrección de aplomos y consistencia productiva. Las hembras seleccionadas son sometidas a inseminación artificial a tiempo fijo y posterior repaso con toros propios, de donde surgen anualmente los primeros toritos Clase A.
Uno de los aspectos más destacados del sistema es la exigencia reproductiva. Las vaquillonas de primera cría son entoradas nuevamente sobre Lotus Rincón y deben volver a preñarse con el ternero al pie, sin recurrir al destete precoz. A partir de esas hembras se generan los segundos lotes de toros Clase A, mientras que las vacas de plantel continúan un proceso de selección permanente basado en productividad y fertilidad.
La empresa realiza una venta anual de entre 20 y 30 toros de dos años, además de novillos gordos y vientres seleccionados. La carga se ubica en torno a 1 unidad ganadera por hectárea.
La base forrajera combina campo natural con mejoramientos estratégicos. El 11,5% del área se destina a verdeos, incluyendo 55 hectáreas de resiembra, avena ucraniana con ryegrass y 18 hectáreas de Lotus Rincón. La recorrida permitió observar un sistema donde la genética no se concibe como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para lograr rodeos más eficientes, productivos y adaptados a las condiciones de la ganadería uruguaya.